Muros y olivos, testigos silenciosos del conflicto en Palestina

por Diego Represa.

Un hombre ondea la bandera palestina a las "puertas" del muro. Foto: Diego Represa

Una remota aldea de Cisjordania, bastión de la resistencia no violenta contra la ocupación y el muro levantado por Israel.

La pequeña aldea de Bil´in situada a unos 17km al oeste de Ramala en Cisjordania, tiene una población de alrededor de 1.700 habitantes, la mayoría agricultores que vivían de los olivos que fueron arrancados por el ejército cuando se levantó el muro. Éste, a día de hoy a su paso por la aldea, consiste en una triple valla metal y alambre de espino guarnecido por un destacamento militar que custodia la antigua carretera que conduce a los asentamientos judíos de Matityahu y Modi´in Ilit. Cuando este pequeño pueblo decidió unirse a la lucha, todos pensaron que el ejército acabaría con toda resistencia, al igual que había sucedido antes. Nadie pensó que iban a resistir tanto y que gracias a su éxito, Bil´in se iba a convertir en un símbolo contra la ocupación y contra el muro.

El movimiento comenzó en el año 2005 y se declaró “no-violento”, desde entonces, cada viernes sin excepción, después de la oración del medio día, se pone en marcha la multitud que va a manifestarse frente al llamado “Muro del Apartheid”. Campesinos, ganaderos, comerciantes,  mujeres, niños, ancianos y jóvenes de Bil´in y los pueblos cercanos, salen en procesión con sus pancartas y megáfonos hacia la puerta del muro donde llevan a cabo discursos (en ocasiones acompañados de famosos y personajes públicos) y actos multitudinarios a la par que originales, como representaciones de teatro, cosplays, pancartas humanas, bailes o canciones.

Manifestantes en Bil´in. Foto: Diego Represa

Según cuenta Iyad Burnat, líder del comité popular “Amigos de la Libertad y la Justicia” su arma más poderosa es la no-violencia. En su opinión, al enfrentarse diariamente mujeres, hombres y niños armados únicamente con las palabras y las ansias de gritar contra los soldados que guardan los puntos de entrada y salida del muro, se han ganado la admiración y el respeto de compañeros, activistas internacionales e incluso israelíes pacifistas en contra de la ocupación.“Aquí en Bil´in, al enfrentarnos a la violencia con no-violencia, hacemos que gane la no-violencia, y ellos quedan derrotados” “…La violencia viene de la ocupación. En sitios como Nablus y Hebrón, ciudades grandes donde colonos y palestinos conviven muy cerca, la tensión es mucho  mayor, y los episodios violentos son más frecuentes. En Bil´in también hacemos frente a los colonos, nuestros granjeros son atacados por ellos durante la recogida de la oliva, les disparan y les impiden recolectar. Pero nuestro principal problema es básicamente el ejército.”

Una “batalla” desigual

El camino hacia el muro es largo, aproximadamente un kilometro. Según avanzamos, pronto dejamos de ver casas y entramos en el antiguo olivar. Un cartel roto y en el suelo dice en hebreo “Acceso restringido, zona de exclusión militar”. La visión de la tierra carbonizada, los árboles quemados y sin hojas pone en tensión a todo aquel que cruza el camino, como si algo terrible estuviera a punto de pasar. Todos los saben, pero en sus caras no hay miedo, los gritos, canciones y consignas alientan a la marcha con paso firme, incluso los niños ríen y corren con sus pancartas que dicen “No al muro, no más ocupación” “Palestina Libre”.

Foto: Diego Represa

Peligro: Zona de exclusión militar. Foto: Diego Represa

Una vez en la puerta se pronuncia el tradicional discurso. Un grupo de niños y maestros de escuela está preparado para hacer una pequeña representación del aniversario de la Nakba. Pero esta vez no ha habido tiempo, los soldados estaban esperando, ya vienen.

Hoy no ha habido advertencia, la primera granada de gas cae justo detrás de la comitiva y los maestros cogen a los niños de la mano para llevárselos rápidamente hacia el poblado. Los mayores se quedan, hay que aguantar, al menos un rato. Una segunda escuadra de soldados se aproxima a la verja y esta vez ya si, advierten y ordenan a la gente que no se acerque a menos de 100 metros.

El gas lacrimógeno sobrecoge a los manifestantes. Foto: FFJ Bil´in

Ante la negativa de retroceder, los soldados se preparan para una batalla ya conocida donde la desproporción de fuerzas les da confianza.  Según afirma Iyad Burnat “el armamento empleado más común es la granada de gas, conocida como “Ras”, lanzada a mano, por arma de fuego (M-16), o desde un lanzador múltiple desde un jeep con un alcance de entre 20-300m. El efecto producido es secreción lacrimal, quemazón de la piel de la cara y zonas húmedas como la garganta, nauseas, vómitos, asfixia y finalmente la muerte. “El gas te bloquea las fosas nasales y dejas de respirar, por eso utilizamos nuestras Kufiyyas (pañuelos palestinos), para taparnos y sobrellevarlo mejor. La mayoría dejan una estela cuando son lanzadas y son lentas, las puedes esquivar, pero los nuevos modelos no la dejan, son silenciosas y son muy rápidas, no las ves venir.”

De pronto una explosión muy fuerte sacude a los manifestantes, granadas sónicas, “tronadoras”, que producen mareos y pérdida de audición. Unos segundos más tarde se escucha lo parece ser una ráfaga, la gente se echa cuerpo a tierra, pero no son disparos. 40 granadas de gas lanadas desde una plataforma especial caen del cielo dejando el “campo de batalla” cubierto por una nube de gas tóxico. La gente se cubre la cara como puede y sale corriendo, los que no lo consiguen son apresados por el ejército y llevados al destacamento militar. Mientras se los llevan, los shababs, los chicos jóvenes de la aldea, utilizan sus hondas para lanzar piedras contra los soldados mientras se repliegan. Un día más en la batalla de  Bil´in, hasta la próxima semana.

Bombardeo de granadas de gas sobre los manifestantes. Foto: FFJ. Bil´in

Piedras y balas sobre la frontera

La respuesta por parte de la población a los ataques de los soldados israelíes es impredecible. Aunque se intenta evitar la violencia y los lanzamientos de piedras de los shababs (los chicos jóvenes), el Comité Popular no siempre puede controlar a todo el mundo, en especial a estos adolescentes. Como comenta Iyad Burnat “no puedes esperar que todos los niños te hagan caso siempre y no tiren piedras cuando les acaban de disparar, eso en Palestina es una reacción humana”. Y ciertamente humana debe ser la reacción porque solo un pueblo oprimido y hastiado como el palestino saldría a la carga piedra en mano en vez de correr para ponerse a salvo de una maquinaria bélica como la israelí.

Jovenes palestinos tratan de romper con piedras el alambre de espino que les separa de sus tierras de olivos. Foto: Diego Represa

Aunque puede parecer que se trata de métodos de dispersión no letales, la realidad es que los habitantes de Bil´in cuentan con numerosos heridos y 21 muertos en siete años de resistencia. Uno de los últimos fue Baseem Abu Rahma, miembro del comité popular, asesinado en Abril de 2009 por el impacto en el corazón de una granada de gas lanzada desde un fusil. Y más recientemente su hermana, Jawaher Abu Rahma muerta por asfixia en Enero de 2011 como consecuencia del gas lacrimógeno.

Manifestarse en Palestina es un acto ilegal si no cuenta con la aprobación del gobierno israelí y, como esto nunca sucede, todas las manifestaciones son ilegales y por lo tanto, la gente que participe en ellas, puede ser arrestada por la policía o por el ejército. Para Iyad Burnat el sentido de las manifestaciones, aparte de reflejar la lucha contra la ocupación, responde también a otro objetivo. “Pretendemos movilizar  a cuantos más soldados sea posible. Si hay muchos soldados aquí, enfrentándose a un movimiento de “no violentos”  organizado como nosotros, no los habrá en los pueblos, en las carreteras, en los campos… desahuciando a familias, destruyendo casas, o haciendo vejaciones a las niñas que van de camino a la escuela y que tienen que atravesar cinco check-points para llegar pronto a clase. Además, el estar aquí cada día y resistir lo que sea que nos disparen cada vez, eso es un símbolo.”

Secuestros en mitad de la noche

Los habitantes de Bil´in han pagado un alto precio por su lucha no violenta. La respuesta israelí a las manifestaciones se ha traducido en los últimos años en operaciones militares donde los jóvenes son regularmente secuestrados por el ejército en mitad de la noche y coaccionados verbal y físicamente para dar “confesiones” sobre los líderes del comité popular. Desde hace años, Burnat ha formado grupos de voluntarios patrullan de noche las calles de la aldea para dar la alarma si ven aparecer un convoy militar. Las madres ya no duermen por el temor a que en cualquier momento una patada derribe su puerta y un comando de soldados se lleve a su hijo o a su marido por haber asistido a la manifestación del último viernes, sin saber donde lo llevan o cuándo lo volverán a ver. Todo el mundo vive en un permanente estado de psicosis acerca de si vendrán o no esta noche o quizás mañana. Cuando vienen la gente tiene miedo, y los niños más. A veces ni siquiera nos arrestan, solo entran en el pueblo, tiran granadas sónicas, y despiertan y atemorizan a todo el mundo. …Es una guerra psicológica.

En ocasiones, también se han producido situaciones donde policías israelíes o miembros del Shabak/Shin Bet (el servicio de contrainteligencia israelí), vestidos como palestinos y escondidos entre la multitud, han lanzado piedras o realizado actos violentos para provocar una respuesta justificada y agresiva por parte del ejercito contra los manifestantes. Otras veces, simplemente aguardan entre la multitud para identificar a los palestinos “fichados” y posteriormente detenerlos. Según Iyad Burnat, “estos arrestos se producen bajo iniciativa del ejército, no de un juez, y a los palestinos se les juzga bajo la ley militar israelí. A este tipo de arrestos se les denomina “detención administrativa”, esto quiere decir que los palestinos pueden ser apresados y encarcelados sin un motivo aparente y sin la necesidad de juicio durante un máximo de seis meses.”

Bil´in vio un pequeño rayo de esperanza en septiembre de 2007, cuando el Tribunal Supremo de Israel dictaminó que el Estado debía modificar la ruta del muro alrededor de la aldea, y por lo tanto devolver al pueblo los 700 dunams de tierra (700.000m2)  que habían sido expropiados  para ampliar el asentamiento de Modi’in Illit. Sin embargo, 1.500 dunams de tierra cultivable de Bil’in todavía se mantienen en la lado occidental del muro.

Foto: Diego Represa

Soldados y colonos israelíes armados. Foto: Diego Represa

Para los palestinos de Bil´in y otros pueblos que eligen resistir de esta manera, la lucha es diaria y muy sacrificada. Aunque aspiran a un pronto final del conflicto, tienen las vistas puestas en cuestiones más inmediatas y su lucha gira en torno a una atmosfera local, familiar y popular, con la misma pasión pero más alejada de las causas políticas. En los últimos años han visto como gente de todas partes, voluntarios, activistas, amigos, famosos, jueces, políticos, artistas, filósofos…venían hasta sus puertas para sumarse en sus manifestaciones en un acto de solidaridad. Conscientes como ninguno de lo que aquello supone, Iyad Burnat y las gentes de Bil´in confían en conseguir atraer cada vez más gente a las manifestaciones, no solo palestinos sino también israelíes, europeos y americanos con el fin de crear un impacto fuerte que tenga su eco en los foros internacionales. “Esperamos la Tercera Intifada, y esperamos de la UE y EEUU apoyo, no con palabras sino con actos como las manifestaciones a lo largo del planeta contra el bombardeo de Gaza. El fin de la ocupación vendrá también de fuera pero antes de la paz, tenemos que conseguir libertad y justicia para la gente.”

El “Muro del Apartheid”

En el año 2002, en plena Segunda Intifada, el gobierno israelí inició la construcción de lo que llamó “barrera defensiva”. 709km de hormigón que irrumpen en Cisjordania transgrediendo las fronteras tanto del armisticio de 1949 (línea verde) como las fijadas tras la Guerra de los Seis Días en 1967, en una clara violación del Derecho Internacional que ha sido condenada por Naciones Unidas y por el Tribunal Penal Internacional.

El muro a su paso por la ciudad de Belén. Foto: Diego Represa

Unas veces muro, otras veces valla de metal, se abre camino dejando aislados o divididos a decenas de poblados palestinos, resultando en una vasta anexión de territorio cisjordano para Israel, separando a granjeros de sus tierras y dividiendo familias enteras. La construcción final del muro tendrá como consecuencia la unión de los tres mayores bloques de asentamientos judíos de Gush Etzion, Maaleh Adumim y Ariel, dividiendo el territorio palestino en “cantones”,  destruyendo la integridad territorial necesaria para la creación de un futuro Estado palestino. Actualmente existen 73 pasos en el muro, pero sólo 38 de ellos son accesibles a los palestinos. Para los 500.000 palestinos que viven en las inmediaciones y deseen atravesarlo deben solicitar un permiso que, según se ha calculado, se rechaza en el 40% de los casos, lo cual crea una situación que repercute negativamente en el empleo y los medios de vida de los palestinos.

Desde su fundación y hasta el día de hoy, el gobierno patrocina la repoblación de esa área anexionada con colonos, a los que respalda, política, militar y económicamente, creando así una situación difícilmente reversible y de complicada solución. Es lo que se conoce como Aliyah, “el retorno del pueblo judío a su patria”, uno de los principios fundamentales del movimiento sionista que comenzó a desarrollase desde finales del siglo XIX.  Sólo en la década de 1990 se llegaron a registrar casi un millón de inmigrantes judíos que se beneficiaron de este programa a través del cual muchas familias reciben un sueldo mensual por parte del gobierno, así como formación académica, ayudas para la vivienda y exenciones fiscales por vivir en una “zona de guerra” mientras el ejército tiene una presencia constante cerca de los asentamientos para velar por la seguridad de los colonos.

El estado de Israel ha empleado siete años y más de dos billones de dólares para levantar los 740km de muro y alambre de espino que le separan hoy de Cisjordania. Aunque se trata de una obra que tiene como objetivo poner fin a la violencia, desde el inicio de su construcción, ha habido miles heridos y decenas de muertos. Los palestinos directamente afectados por el muro reaccionaron inmediatamente saliendo a detener las maquinas y los bulldozers que derribaban sus casas y muchos fueron muertos en los enfrentamientos contra la Policía de Fronteras o el Ejército. Una parte importante de la resistencia popular no-violenta contra lo que se llamó “El muro del Apartheid” en clara relación a la situación de Sudáfrica de 1950, atrajo las simpatías y apoyo de activistas  y organizaciones israelíes e internacionales como Peace Now, AAW (Anarchists Against the Wall) e ISM (International Solidarity Movement).

La solidaridad internacional con el pueblo palestino

Normalmente, a este tipo de manifestaciones acuden grupos de activistas, pacifistas, políticos, religiosos, todos israelíes que no apoyan la política de su gobierno sionista y que están convencidos de una coexistencia pacífica posible entre los dos pueblos. También hay una fuerte presencia de activistas extranjeros. El International Solidarity Movement (ISM) está formado por voluntarios, la mayoría jóvenes estudiantes universitarios de las principales facultades de Europa, Estados Unidos y Canadá, por ello los meses de verano sus filas crecen exponencialmente. Sólo algunos, los llamados “longtermers” son los que permanecen por más tiempo, desde seis meses hasta en ocasiones incluso años.

Tratando de evitar caer en errores paternalistas de corte occidental, a la hora de realizar su trabajo sus premisas son siempre dejar que sean los palestinos los que tomen la iniciativa. “Los voluntarios internacionales no estamos aquí para decirles a los palestinos cómo tienen que resistir, es su lucha, y por tanto ellos son los que deciden qué hacer y cómo hacerlo” comenta Mariane, una suiza de 67 años coordinadora entre el ISM y el comité popular de Bil´in. No obstante, una regla tienen clara, no participan si hay violencia de por medio.

Este tipo de activismo se basa en la idea de que una presencia internacional en una situación de agresión o abuso por parte de las fuerzas del orden israelíes, produce una de-escalada de violencia, en tanto en cuanto estos voluntarios hacen las veces de observadores y testigos incómodos que con sus cámaras y con sus billetes de vuelta pueden contar al mundo lo que sucede allí.

Ahlam Mohsen,  de 27 años, es estudiante de antropología de la Universidad de Michigan y miembro del ISM. Para ella lo más importante es el apoyo moral que pueden dar. “Debido a que los palestinos están aislados del mundo a través de una censura y propaganda muy fuerte y estrictas restricciones a la circulación, la presencia de internacionales sirve para demostrarles que no están solos, que el mundo sabe de su sufrimiento y les apoya. Aunque Israel pueda tener grandes apoyos económicos, militares y diplomáticos, Palestina cuenta con el poder de la gente. Y como las revoluciones en el Oriente Medio nos han demostrado, ningún apoyo militar o económico, por grande que sea, puede proteger a una fuerza opresiva para siempre”

Foto: Diego Represa

La importancia de la información. Foto: Diego Represa

En un escenario como éste, donde la información es un arma muy poderosa, la simpatía y el apoyo moral se tornan sustanciales. Tanto palestinos como israelíes tratan de ganarse los “corazones y mentes” de un mundo que observa, a traves de los medios, uno de los conflictos más prolongados en el tiempo tras el final de la Segunda Guerra Mundial.

El resultado de las nuevas guerras no los está definiendo la superioridad armamentística o numérica. Lo está decididendo la informacíon y el apoyo de la población. Por este motivo uno de los voluntarios del ISM definía al movimiento de la siguiente manera “Si Palestina fuese la Guerra Civil Española, en el contexto del S.XXI, nosotros seriamos sus Brigadas Internacionales”

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Comments
One Response to “Muros y olivos, testigos silenciosos del conflicto en Palestina”
  1. pau dice:

    muy bueno! sigan poniendo mas informacion sobre Palestina por favor
    muchas gracias!

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